ADICCIÓN A LA COMIDA
Aunque la palabra “adicción” es inapropiada, se aproxima a un aspecto importante de una conducta alimentaria saludable: la capacidad de mantener el control de la propia alimentación.
La adicción se caracteriza por el uso compulsivo de una sustancia, su consumo incontrolado y la existencia de síntomas del síndrome de abstinencia (como ansiedad e irritabilidad) cuando se impide el acceso a dicha sustancia. Las personas que padecen trastornos alimentarios, como trastorno por atracones compulsivos, bulimia nerviosa y anorexia nerviosa, obesidad, suelen mostrar estos síntomas, lo que sugiere que existen similitudes entre el modo que tiene el organismo de reaccionar ante el uso de las drogas y la alimentación compulsiva.
Por ejemplo, estudios realizados en ratas de laboratorio muestran que el consumo excesivo y repetido de azúcar puede sensibilizar los receptores cerebrales a la dopamina (una sustancia que se produce en el cerebro cuando experimentamos placer) de modo similar a lo que ocurre al abusar de drogas ilegales. También se ha sugerido que las personas que consumen carbohidratos para mejorar su estado de ánimo debido al aumento de la serotonina en el cerebro (una sustancia que tiene un papel importante en la regulación del estado de ánimo y del apetito) buscan a través del alimento el bienestar emocional deseado.
Dentro de las recomendaciones, para saber si estás comiendo compulsivamente y no por hambre, debes tener en cuenta estos 9 indicios:
1. Las ganas de comer te vienen de pronto.
2. Sigues comiendo, incluso sin hambre y sintiéndote repleto.
3. Comes hasta el punto de sentir cierto malestar físico.
4. No sabes si estabas con hambre o no cuando comenzaste a comer.
5. Después de comer, no te acuerdas cuánto comiste.
6. Sientes culpa después del atracón.
7. Comes cuando estás aburrido, cansado, deprimido o solo.
8. El "hambre" se acompaña de una emoción desagradable como rabia, lastima o temor.
9. Deseas un alimento específico y no te sientes satisfecho hasta que lo tienes.
Es importante aprender a diferenciar entre la sensación de hambre real respecto de otras emociones, para controlar los atracones.
Además es fundamental tener claro desde un principio que es necesario ser consientes de lo que comemos para curar la adicción a la comida y que, aunque resulte indispensable seguir un tratamiento, hay maneras de manejar desde uno mismo la compulsión a comer; para ello es bueno estar atentos a algunas señales del cuerpo y de la mente.
* Aprender a registrar el mensaje de saciedad que envía el cerebro. Apenas se detecte la sensación, dejar de comer en vez de seguir comiendo sin verdadero apetito.
* No comer "a cuenta" por suponer que más tarde se tendrá hambre.
* Respetar todas las comidas diarias, no saltear para luego llegar desaforados a la mesa.
* El viejo truco de beber mucho líquido resulta porque ayuda a calmar la sensación de hambre a la vez que desintoxica el organismo.
* Dormir las horas suficientes e intentar reducir el estrés en la medida de lo posible.
* Seguir permanentemente dietas parciales y drásticas no resulta a la larga además de no ser sano variar permanentemente de peso.
* No engullir los alimentos; saborear, masticar con calma, tomar conciencia de lo que se come.
* No satisfacer con comida los malos ratos, frustraciones, depresiones o enojos. Analizarlos y buscar la solución sin pasar por el refrigerado.
En el siguiente LINK encontraras un artículo científico al respecto

