EDUCANDO A LA ESPIRITUALIDAD
La espiritualidad es la esencia de la educación. No
se puede medir ni cuantificar, pero funda la acción educativa".
Jacques Maritain
Se sabe que la acción más eficaz y barata es la
educación, mas ¿se podría educar a la espiritualidad?... ¿Y por qué no? Así como
alimentamos al cuerpo con una nutrición adecuada y las emociones con
pensamientos positivos, alimentar y educar al espíritu es ocuparnos del ser
integral que somos todos, atendiendo necesidades que van desde adentro.
Hablar de la interioridad hoy es una necesidad para
ser uno mismo frente a la
Superficialidad y a la dispersión, porque la
interioridad tiene mucho que ver con el
reconocimiento personal y con el descubrimiento de
nuestro ser más íntimo. Sin duda, el ser humano actual necesita una nueva
experiencia de la interioridad, necesita comenzar desde el recogimiento y el
silencio e ir avanzando hasta llegar a una profunda vida interior.
Quizá la clave fundamental consiste en que la
persona adulta se viva desde lo mejor de sí, sea diestra en gestionar su propio
mundo interior y sea capaz de vivirse ante el niño interior como presencia
sólida y amorosa. No se habla de adultos “perfectos” (cosa imposible para todo
humano), sino lúcidos sobre sí mismos, que se aceptan y acogen con sus luces y
sombras, por lo que son capaces de aceptar y acoger a los demás.
Desde esa actitud, le resultará más fácil vivir dos
actitudes básicas, que han de activarse simultáneamente: el cariño y la
firmeza.

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