
DIFERENCIA ENTRE ALMA Y ESPIRITU
El alma
es lo que une al cuerpo físico con el Espíritu, sin alma, no sería posible
experimentar la vida en tercera dimensión. A través de ella, se filtra cada
experiencia de vida.
En el
alma reside el karma y también lo que se conoce como ego, se puede decir entonces
que el alma es un software sofisticado que se programa con el único propósito
de salvaguardar nuestra sobrevivencia. Cada experiencia negativa, creará un
programa de alerta en nosotros que hará que cuando estemos a punto de vivir una
experiencia similar, las alertas de peligro se enciendan creando miedos o
resistencias en nosotros. Todo es perfecto, todo lo que “atente” contra nuestra
sobrevivencia, creará alertas internas en nosotros. Por supuesto, en este
sentido, necesitamos altas dosis de discernimiento, para actuar en función de
estas alertas, pues no siempre responden a la realidad.
Por su
parte, El Espíritu es la esencia del Ser, surge de la Fuente por lo tanto es un
elemento externo, es lo que conocemos como “la chispa divina”. El Espíritu es
eterno y evoluciona a través del Alma pues el Alma es un vehículo que permite
experimentar la vida en los planos inferiores y a través de esta experiencia,
es que el Espíritu evoluciona.
Es el
Espíritu quien porta la “verdad” de nuestra esencia y naturaleza, pocas veces
logramos que el Espíritu se manifieste a través de nosotros, a causa de la
interferencia del Alma. A través del trabajo interior, podemos lograr armonizar
ambas partes, acallando los miedos del alma y la detonación continua de sus
programas y mecanismos de sobrevivencia.
Por lo
general, vivimos con el alma en un hilo, con cientos de heridas sin procesar y
experiencias del pasado que se han quedado guardadas al no ser liberadas,
creando una interferencia constante con el Espíritu, pues esta programación
controla al 100% nuestra vida, haciendo que la voz del Espíritu sea inaudible
para nosotros. De esta forma, nos quedamos viviendo solo las experiencias
“seguras” todo lo que en algún momento nos hizo sentir bien y disfrutamos, lo
tomamos con certeza, pero lo que en algún momento nos hizo daño, lo rechazamos
sin discernir.
La forma
segura de transitar sin duda alguna es a través de la consciencia, despertando
sin juicio, ni culpa, sólo contemplando al ser que somos, en eterno aprendizaje
y evolución, haciendo lo que hay que hacer, APRENDER.
Te
comparto dos lecturas interesantes, forma tú, la propia opinión.
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